Arte Latino

América Latina constituye una unidad nacional con características bien definidas. En efecto, hay factores permanentes y determinantes por sí mismos, como son el hecho de poseer un territorio ininterrumpido en el que prácticamente se habla el mismo idioma, poblado por razas afines y con un pasado histórico y cultural común.
En materia artística tanto lo universal, como lo nacional y lo individual, se complementan y constituyen nuestros países latinoamericanos. No existe un arte que no sea universal, ésta es su primera condición; tampoco existe un arte que no sea el producto expresivo de una o más individualidades perfectamente diferenciables.
Pero si que todo individuo está conformado por un determinado medio social, que los valores que rigen su pensamiento y sus actos son producto de la sociedad en la cual él se desenvuelve, Arte y Revolución en América Latina se manifiesta históricamente como Nación.
Puede decirse entonces que el arte es, al mismo tiempo, expresión individual, nacional y universal. Individual, porque surge como resultado de una necesidad creativa personal. Nacional, porque el individuo es producto de su sociedad, es decir, de su Nación. Universal, ya que los problemas fundamentales del hombre son universales.
El arte es un medio de comunicación entre los hombres, tal vez el más profundo, ya que penetra en aquellas zonas del individuo que aún constituyen un misterio para la razón. Pero es un medio de comunicación que opera con elementos simbólicos accesibles (en mayor o menor grado) a cualquier ser humano, sea de donde sea, sin distinción de razas, ni de culturas, ni de idiomas. Con formas y colores, con palabras o con sonidos, construye una imagen expresiva de sentimientos que es captada espontáneamente por todo ser sensible. De ahí proviene el carácter universal de la obra de arte, y no de la mayor o menor difusión que haya tenido en el mundo.
Hay obras que, pese a su universalidad, permanecen poco menos que ignorados, y hay otras que han llegado al conocimiento del mundo entero sin que por eso puedan ser consideradas como arte. En la difusión de las creaciones artísticas actúan factores que nada tienen que ver con su calidad. Todo arte es un producto social. Pero no un producto de la sociedad humana en abstracto, desprejuiciada de tiempo y lugar, sino un producto de una sociedad determinada en un determinado momento de su desarrollo histórico.
Cada pueblo, en cada período, ha engendrado un tipo de arte que le es propio y que responde a las peculiaridades de toda índole, conformadoras de su realidad. Los estilos se han modificado en estrecha vinculación con los cambios estructurales de la sociedad que los origina. Las más representativas creaciones artísticas de la humanidad expresan, de manera inequívoca, el espíritu total del medio en que nacieron.

Latin America is part of a national unit with well-defined characteristics. In fact, there are permanent and determining factors in their own right – such as the fact of having uninterrupted territory in which practically the same language is spoken with a common historical and cultural past.
In artistic matters, the universal, as well as the national and the individual components, complement each other and constitute our Latin American countries. There is no art that is not universal, this is its first condition; nor is there art that is not the expressive product of one or more perfectly differentiable individualities.
But if every individual is shaped by a certain social environment, the values that govern their thoughts and their acts are the product of the society in which they develop; Art and Revolution in Latin America are historically manifested as Nation.
It can then be said that art is, at the same time, individual, national and universal expression. It’s an individual expression because it arises as a result of a personal creative need. It’s a national expression because the individual is a product of his society, that is, of his nation. It’s a universal expression since the fundamental problems of man are universal.
Art is a means of communication between men, perhaps the deepest, given that it penetrates into those areas of the individual that are still a mystery to reason. But it is a means of communication that operates with symbolic elements accessible (to a greater or lesser degree) to any human being, wherever it may be, without distinction of races, cultures, or languages. With shapes and colors, with words or sounds, builds an expressive image of feelings that are captured spontaneously by all beings. Consider the universal character of the work of art and not the greater or lesser diffusion it has had in the world.
There are pieces of art that despite their universality, remain little less than ignored, and there are others that have come to be known by the whole world without which they would not be considered as art. In the spread of artistic creations, there are factors at play that have nothing to do with their quality. All art is a social product, but not a product of the human society in abstract, unprejudiced of time and place, but a product of a certain society at a certain moment of its historical development.
Each group of people, in each period, has spawned a kind of art that is their own and that responds to the peculiarities of all kinds, forming their reality. Styles have been modified in close connection with the structural changes from the society that originates them. The most representative artistic creations of humanity express, unequivocally, the total spirit of the environment in which they were born.

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